La nueva longevidad: vivir más ya no alcanza, el desafío es vivir mejor
A los 99 años, Alberto Chab desafía todos los estereotipos sobre la edad. Su historia invita a repensar la nueva longevidad como una etapa de oportunidades, donde el propósito, la experiencia y los vínculos se convierten en el verdadero motor para seguir creciendo.
Durante décadas, llegar a una edad avanzada era sinónimo de retiro, dependencia y una participación cada vez menor en la vida social. Sin embargo, el aumento de la expectativa de vida está transformando esa mirada. Hoy, millones de personas llegan a los 60, 70, 80 y hasta los 90 años con proyectos, deseos y una enorme capacidad para seguir aportando a la sociedad.
Ese cambio tiene nombre: Nueva Longevidad.
Para comprender este fenómeno, conversamos con el médico, psicoanalista y referente de la longevidad activa, Alberto Chab, quien a sus casi 99 años continúa trabajando, impulsando nuevos proyectos y demostrando que la edad puede ser el comienzo de una etapa tan desafiante como enriquecedora.
Mucho más que vivir más años
"Nunca es tarde para comenzar a hacer algo", afirma Chab con la naturalidad de quien acaba de iniciar un nuevo proyecto desde cero. Después de construir una comunidad con cientos de miles de seguidores, decidió volver a empezar, convencido de que el verdadero motor de la vida no está en los logros acumulados sino en mantener vivo el propósito.
Su mensaje rompe con una de las principales barreras culturales: creer que después de cierta edad ya no hay espacio para nuevos desafíos.
La nueva longevidad propone exactamente lo contrario. No se trata únicamente de agregar años a la vida, sino de agregar vida a los años.
El valor de los vínculos
Si hubiera que resumir en una sola palabra lo aprendido por Alberto durante los últimos años, esa palabra sería vínculos.
Hace dos años reunió a un grupo de hombres y mujeres mayores de 90 años que se encuentran periódicamente para compartir experiencias, emociones y aprendizajes. No es un grupo terapéutico ni un espacio recreativo convencional. Es una comunidad donde la experiencia se convierte en conocimiento colectivo.
"La trascendencia que tienen los vínculos afectivos es enorme", explica.
A medida que avanzan los años, muchas personas experimentan la pérdida de amigos, familiares y espacios de pertenencia. La soledad aparece como uno de los grandes desafíos del envejecimiento. Frente a esa realidad, crear comunidad deja de ser un lujo para convertirse en una verdadera estrategia de bienestar.
Cambiar la forma de mirar a las personas mayores
Uno de los aspectos que más preocupa a Chab es la manera en que la sociedad continúa relacionándose con las personas mayores.
Todavía persisten prejuicios que reducen la vejez a una etapa de pasividad o dependencia. Expresiones cotidianas, actitudes paternalistas e incluso servicios poco adaptados muestran que aún queda mucho por recorrer.
"La sociedad todavía no incorporó que hoy las personas mayores pueden tener una vida activa", sostiene.
La realidad demográfica es contundente: vivimos cada vez más años. Pero las instituciones, las empresas y gran parte de la sociedad todavía funcionan con paradigmas construidos cuando la expectativa de vida era muy diferente.
No existe una fórmula mágica
¿Existe un secreto para llegar a los 99 años con lucidez?
Para Alberto, la respuesta es sencilla: no.
No hay recetas universales ni algoritmos que garanticen una larga vida. Lo que sí existen son hábitos que, sostenidos en el tiempo, mejoran la calidad de vida.
Moverse todos los días, alimentarse conscientemente, descansar, mantener la curiosidad, desarrollar proyectos, cultivar amistades y aprender permanentemente forman parte de un mismo estilo de vida.
Cada persona encontrará su propio camino, pero todas comparten un elemento común: seguir sintiendo que todavía hay algo por hacer.
La segunda mitad de la vida
Cada vez son más los especialistas que hablan de una "segunda mitad de la vida", una etapa que comienza mucho antes de lo que tradicionalmente imaginábamos.
Lejos de pensar en el retiro como un final, muchas personas de 50, 60 o 70 años deciden emprender, estudiar, cambiar de profesión, iniciar nuevos negocios o desarrollar proyectos sociales.
La experiencia acumulada deja de ser un cierre para convertirse en un activo.
Como resume Alberto Chab, "permitirse empezar" puede ser una de las decisiones más importantes de cualquier etapa de la vida.
Una sociedad preparada para vivir más
La nueva longevidad plantea un desafío que trasciende a las personas mayores.
Implica que las empresas comiencen a valorar el talento senior, que las ciudades sean más amigables con todas las edades, que los servicios contemplen nuevas necesidades y que las políticas públicas acompañen una transformación demográfica que ya está ocurriendo.
No se trata solamente de atender a una población que envejece.
Se trata de construir una sociedad capaz de aprovechar la experiencia, el conocimiento y el enorme capital humano que representan millones de personas que todavía tienen mucho para ofrecer.
La historia de Alberto Chab demuestra que la longevidad no debería medirse únicamente por los años vividos, sino por la capacidad de seguir aprendiendo, compartiendo y construyendo nuevos proyectos.
Porque, como él mismo sostiene, nunca es tarde para volver a empezar.
